Muchas veces, no nos damos cuenta, por dejadez, quizás por pereza o porque se nos pasa por alto, no demostramos lo que llevamos dentro y lo dejamos pasar así porque si.
Pero tampoco nos damos cuenta de que la vida es una caja de sorpresas y nunca sabes que puede pasarte, así como tampoco sabes cuando las personas que mas quieres se irán de tu lado.
Y si eso ocurre.... Te dará cuenta de que había mil cosas que no habías dicho, mil más que no habías demostrado y es entonces cuando vienen los lamentos.
Hay muchas circunstancias por las que guardamos los sentimientos, o los contenemos... Por la gente, el que dirán, la pereza, la dejadez, el no darse cuenta, el acomodarse... o tener los ojos vendados.
Pero es muy triste tener que perder a alguien para darte cuenta de las carencias que tuviste con esa persona, para que la sensación de tener que decir mil cosas te invada todo el cuerpo, y sientas necesidad de gritar tanto que llevas dentro... de dejar en libertad los sentimientos que golpean por salir...
Nooo, no no, hay que demostrar siempre lo que sentimos, decirlo, abrazar, besar, darlo todo a quien queremos porque realmente lo necesitan.
Y si en alguna ocasión, dudas si hacerlo o no, piensa siempre, siempre, siempre, que el "NO" ya es tuyo, asique.... ¿ Por que no lo intentas ? Lo peor que podrías conseguir, sería lo que ya tienes.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
lunes, 20 de diciembre de 2010
Ninguno hace caso del agua que va despues de la lluvia cuando vuelve el sol...

Ninguno hace caso del agua que va después de la lluvia cuando vuelve el sol.
Poco importa, si sobre esa agua hay lagrimas después de haber llorado por amor, por dolor el agua se evapora vuelve al aire y a nuestros pulmones respirando el viento que sentimos en la cara.
Y las lagrimas vuelven a entrar en nosotros, como las cosas que hemos perdido. Pero nada se pierde en realidad. Cada segundo que pasa, cada luna que surge no hacen mas que decirnos: Vive! Vive y ama lo que tu eres, como tu seas, por lo que tu seas.
Mira en lo alto del cielo, cierra los ojos y no te canses nunca de soñar.
La vida es muy corta.
Poco importa, si sobre esa agua hay lagrimas después de haber llorado por amor, por dolor el agua se evapora vuelve al aire y a nuestros pulmones respirando el viento que sentimos en la cara.
Y las lagrimas vuelven a entrar en nosotros, como las cosas que hemos perdido. Pero nada se pierde en realidad. Cada segundo que pasa, cada luna que surge no hacen mas que decirnos: Vive! Vive y ama lo que tu eres, como tu seas, por lo que tu seas.
Mira en lo alto del cielo, cierra los ojos y no te canses nunca de soñar.
La vida es muy corta.
Quiero que levites, quiero que cantes con fervor. Ten felicidad delirante o al menos no la rechaces. Ya sé que te suena cursi, pero el amor es pasión, obsesión, alguien sin el cual no vives. Yo te digo: lánzate de cabeza, encuentra a alguien a quien amar con locuras y que te ame de la misma forma. ¿Cómo encontrarlo?, olvídate del cerebro y escucha tu corazón. Yo no oigo tu corazón porque la verdad es que no tiene sentido vivir si no se tiene esto. Hacer un viaje y no enamorarse profundamente equivale a no vivir. Pero tienes que intentarlo, porque si no lo intentas , no vivirás nunca... Yo espero haberla convencido de que ya ha encontrado a ese alguien, un alguien que espera a ser perdonado algún día. Pero no tengo prisa, te esperare, y esperare y esperare aun más.Para verte, para sentirte, para tenerte, para sentirme otra vez feliz. FELIZ como un cielo en el ocaso.
sábado, 18 de diciembre de 2010
la vida ...

¿La vida? Para mi la vida es una escalera, una larga escalera en la cual tenemos que ir subiendo peldaños, uno, tras otro. Nos encontraremos con algunos altos, muy altos, y nos costará más poder subirlos, pero si queremos seguir hacia arriba, tenemos que hacerlo aunque nos cueste. Justamente por eso, valoraremos ese escalón, y también la forma en la que lo hemos subido, la aprendes, y la recuerdas. Eso es la vida. Habrá otros que subas sobre la marcha, y quizás llegues a un rellano, a un descansillo, que te hará coger fuerzas para la próxima tanda de escalones.
En la vida, hay que arriesgar en muchas ocasiones, pero primeramente hay que tener la seguridad de querer hacerlo, un punto importante.
Yo estoy por pasar un escalón muy alto.
He aprendido mucho ya, he visto muchas cosas , he abierto los ojos, perdí la venda que los cubría. Me he dado cuenta de que perseguía también falsos sueños que hoy, ni siquiera me hacen ilusionar. Por eso quiero luchar por mi verdadera felicidad, por simplemente tener algo tan sencillo como el cariño de esa persona que significa todo en mi mundo, tenerle a el, quererle, mirarle a los ojos y darme cuenta de que soy la persona mas afortunada del planeta. Eso es lo único que yo quiero, nada mas.
No mas fotos, no mas desfiles en concursos, no mas viajes, no mas tonterías, ni distracciones ni nada. Nada de eso me llena !!
Me llenan los momentos que te tengo a mi lado, los momentos en que te miro y me pierdo en tus ojos escuchándote, en que me siento en una nube estando a tu vera, y no quisiera que esa sensación terminara jamás. Confió en que las cosas vayan a buen puerto, porque es lo único que quiero , y se que tu también lo quieres.
Eres la persona que me has hecho sentir que tu eres mi mundo, la persona que me hace vibrar, la persona que me mueve. Tu has conseguido eso, y por eso, te quiero mas que a nada en esta vida.
Le pido a dios, le pido a mi abuela, que junto a el esta, para que todo salga bien, porque yo, quiero compartir mi vida contigo.
TE QUIERO
miércoles, 15 de diciembre de 2010
SI, TE VOY A ENSEÑAR

Hoy tiene miedo. Hoy siente frio, y se siente desamparado, y yo quiero ofrecerle mi calor, y mi protección, para que el mismo pueda confiar en mi, para que sepa que lo voy a proteger, y que no lo voy a vender, ni a regalar. Hoy se siente asustado, amaneció tembloroso, encogido, frágil, vulnerable. Y entendí que tengo que protegerle, que tengo que mimarle y cuidarle, y quererlo mucho, enseñarle a caminar, de la manita, para que aprenda poco a poco, hasta que por fin lo logre solo, y yo me sienta orgullosa de él. Entendí que quiero hacerle feliz y que lo necesita, porque sino se verá sumido en una tremenda soledad, y debe aprender a convivir consigo mismo, antes que con nadie.
Si, yo le voy a cuidar, y le voy a mimar. Es impulsivo, y no se si ese carácter le beneficia o no.
Su prima, que a veces, siempre, le ha incordiado, y le ha impuesto sus pensamientos hasta casi convencerlo, o anularlo, esta de nuevo por aquí.
Lo que pasa es que estoy enseñándole que no debe dejarse anular, que yo le ofreceré confianza, protección, y me encargare de cuidarle y guiarle, pero que no se deje anular porque sino perderá su personalidad, su razón de ser y de llamarse.
Si, voy a enseñar a mi corazón.
La razón? La razón hay momentos en los que no debe anular al corazón. No inmiscuirse.
Debe valerse por si mismo. Sino luego, podría lamentarse.
Si, yo le voy a cuidar, y le voy a mimar. Es impulsivo, y no se si ese carácter le beneficia o no.
Su prima, que a veces, siempre, le ha incordiado, y le ha impuesto sus pensamientos hasta casi convencerlo, o anularlo, esta de nuevo por aquí.
Lo que pasa es que estoy enseñándole que no debe dejarse anular, que yo le ofreceré confianza, protección, y me encargare de cuidarle y guiarle, pero que no se deje anular porque sino perderá su personalidad, su razón de ser y de llamarse.
Si, voy a enseñar a mi corazón.
La razón? La razón hay momentos en los que no debe anular al corazón. No inmiscuirse.
Debe valerse por si mismo. Sino luego, podría lamentarse.
LA ISLA DE LAS EMOCIONES (JORGE BUCAY)
Hubo una vez una isla donde habitaban todas las emociones y todos los sentimientos humanos que existen. Convivían, por supuesto, el Temor, la Sabiduría, el Amor, la Angustia, la Envidia, el Odio… Todos estaban allí.
A pesar de los roces naturales de la convivencia, la vida era sumamente tranquila y hasta previsible. A veces la Rutina hacia que el Aburrimiento se quedara dormido, o el Impulso armaba algún escándalo, pero muchas veces la Constancia y la Conveniencia lograban aquietar el Descontento.
Un día, inesperadamente para todos los habitantes de la isla, el Conocimiento llamó a reunión. Cuando la Distracción se dio por enterada y la Pereza llegó al lugar del encuentro, todos estuvieron presentes. Entonces, el Conocimiento dijo:
–Tengo una mala noticia para darles: La isla se hunde.
Todas las emociones que vivían en la isla dijeron:
–¡No, cómo puede ser! ¡Si nosotros vivimos aquí desde siempre!
El Conocimiento repitió:
–La isla se hunde.
–¡Pero no puede ser! ¡Quizá estás equivocado!
–El Conocimiento casi nunca se equivoca –dijo la Conciencia dándose cuenta de la verdad–. Si él dice que se hunde, debe ser porque se hunde.
–¿Pero qué vamos a hacer ahora? –se preguntaron los demás.
Entonces, el Conocimiento contestó:
–Por supuesto, cada uno puede hacer lo que quiera, pero yo les sugiero que busquen la manera de dejar la isla… Construyan un barco, un bote, una balsa o algo que les permita irse, porque el que permanezca en la isla desaparecerá con ella.
–¿No podrías ayudarnos? –preguntaron todos, porque confiaban en su capacidad.
–No –dijo el Conocimiento–, la Previsión y yo hemos construido un avión y en cuanto termine de decirles esto volaremos hasta la isla más cercana.
Las emociones dijeron:
–¡No! ¡Pero no! ¿Qué será de nosotros?
Dicho esto, el Conocimiento se subió al avión con su socia y, llevando de polizón al Miedo, que como no es zonzo ya se había escondido en el motor, dejaron la isla.
Todas las emociones, en efecto, se dedicaron a construir un bote, un barco, un velero… Todas… salvo el Amor.
Porque el Amor estaba tan relacionado con cada cosa de la isla que dijo:
–Dejar esta isla… después de todo lo que viví aquí… ¿Cómo podría yo dejar este arbolito, por ejemplo? Ahh… compartimos tantas cosas…
Y mientras las emociones se dedicaban a fabricar el medio para irse, el Amor se subió a cada árbol, olió cada rosa, se fue hasta la playa y se revolcó en la arena como solía hacerlo en otros tiempos. Tocó cada piedra… y acarició cada rama…
Al llegar a la playa, exactamente desde donde el sol salía, su lugar favorito, quiso pensar con esa ingenuidad que tiene el amor:
“Quizá la isla se hunda por un ratito… y después resurja… ¿por qué no?”
Y se quedó durante días y días midiendo la altura de la marea para revisar si el proceso de hundimiento no era reversible…
La isla se hundía cada vez más…
Sin embargo, el Amor no podía pensar en construir, porque estaba tan dolorido que sólo era capaz de llorar y gemir por lo que perdería.
Se le ocurrió entonces que la isla era muy grande, y que aun cuando se hundiera un poco, siempre él podría refugiarse en la zona más alta…
Cualquier cosa era mejor que tener que irse. Una pequeña renuncia nunca había sido un problema para él.
Así que, una vez más, tocó las piedritas de la orilla… y se arrastró por la arena… y otra vez se mojó los pies en la pequeña playa que otrora fue enorme…
Luego, sin darse cuenta demasiado de su renuncia, caminó hacia la parte norte de la isla, que si bien no era la que más le gustaba, era la más elevada…
Y la isla se hundía cada día un poco más…
Y el Amor se refugiaba cada día en un espacio más pequeño…
–Después de tantas cosas que pasamos juntos… –le reprochó a la isla.
Hasta que, finalmente, sólo quedó una minúscula porción de suelo firme; el resto había sido tapado completamente por el agua.
Recién en ese momento el Amor se dio cuenta de que la isla se estaba hundiendo de verdad. Comprendió que, si no dejaba la isla, el amor desaparecería para siempre de la faz de la Tierra…
Caminando entre senderos anegados y saltando enormes charcos de agua, el Amor se dirigió a la bahía.
Ya no había posibilidades de construirse una salida como la de todos; había perdido demasiado tiempo en negar lo que perdía y en llorar lo que desaparecía poco a poco ante sus ojos.
Desde allí podría ver pasar a sus compañeros en las embarcaciones. Tenía la esperanza de explicar su situación y de que alguno de sus compañeros lo comprendiera y lo llevara.
Buscando con los ojos en el mar, vio venir el barco de la Riqueza y le hizo señas. La Riqueza se acercó un poquito a la bahía.
–Riqueza, tú que tienes un barco tan grande, ¿no me llevarías hasta la isla vecina? Yo sufrí tanto la desaparición de esta isla que no pude fabricarme un bote…
Y la Riqueza le contestó:
–Estoy tan cargada de dinero, de joyas y de piedras preciosas, que no tengo lugar para ti, lo siento… –y siguió su camino sin mirar atrás.
El Amor se quedó mirando, y vio venir a la Vanidad en un barco hermoso, lleno de adornos, caireles, mármoles y florecitas de todos los colores. Llamaba muchísimo la atención.
El Amor se estiró un poco y gritó:
–¡Vanidad… Vanidad… llévame contigo!
La Vanidad miró al Amor y le dijo:
–Me encantaría llevarte, pero… ¡tienes un aspecto!… ¡estás tan desagradable… tan sucio y tan desaliñado!… Perdón, pero creo que afearías mi barco––y se fue.
Y así, el Amor pidió ayuda a cada una de las emociones. A la Constancia, a la Sensualidad, a los Celos, a la Indignación y hasta al Odio. Y cuando pensó que ya nadie más pasaría, vio acercarse un barco muy pequeño, el último, el de la Tristeza.
–Tristeza, hermana –le dijo–, tú que me conoces tanto, tú no me abandonarás aquí, eres tan sensible como yo… ¿Me llevarás contigo?
Y la Tristeza le contestó:
–Yo te llevaría, te lo aseguro, pero estoy taaaaan triste… que prefiero estar sola –y sin decir más, se alejó.
Y el Amor, pobrecito, se dio cuenta de que por haberse quedado ligado a esas cosas que tanto amaba, la isla iba a hundirse en el mar hasta desaparecer.
Entonces se sentó en el último pedacito que quedaba de su isla a esperar el final…
De pronto, el Amor escuchó que alguien chistaba:
–Chst-chst-chst…
Era un desconocido viejito que le hacía señas desde un bote de remos.
El Amor se sorprendió:
–¿A mí? –preguntó, llevándose una mano al pecho.
–Sí, sí –dijo el viejito–, a ti. Ven conmigo, súbete a mi bote y rema conmigo, yo te salvo.
El Amor lo miró y quiso explicar:
–Lo que pasó fue que yo me quedé…
–Yo entiendo –dijo el viejito sin dejarlo terminar la frase–, sube.
El Amor subió al bote y juntos empezaron a remar para alejarse de la isla.
No pasó mucho tiempo antes de ver cómo el último centímetro que quedaba a flote terminó de hundirse y la isla desaparecía para siempre.
–Nunca volverá a existir una isla como ésta –murmuró el Amor, quizá esperando que el viejito lo contradijera y le diera alguna esperanza.
–No –dijo el viejo– como ésta, nunca.
Cuando llegaron a la isla vecina, el Amor comprendió que seguía vivo. Se dio cuenta de que iba a seguir existiendo.
Giró sobre sus pies para agradecerle al viejito, pero éste, sin decir una palabra, se había marchado tan misteriosamente como había aparecido.
Entonces, el Amor, muy intrigado, fue en busca de la Sabiduría para preguntarle:
–¿Cómo puede ser? Yo no lo conozco y él me salvó… Todos los demás no comprendían que me hubiera quedado sin embarcación, pero él me ayudó, él me salvó y yo ni siquiera sé quién es…
La Sabiduría lo miró a los ojos largamente y dijo:
-El que te salvó, Amor, es el Tiempo.
Él es el único que siempre es capaz de conseguir que el amor sobreviva cuando el dolor de una pérdida le hace creer que es imposible seguir. El único capaz de darle una nueva oportunidad al amor cuando parece extinguirse.
A pesar de los roces naturales de la convivencia, la vida era sumamente tranquila y hasta previsible. A veces la Rutina hacia que el Aburrimiento se quedara dormido, o el Impulso armaba algún escándalo, pero muchas veces la Constancia y la Conveniencia lograban aquietar el Descontento.
Un día, inesperadamente para todos los habitantes de la isla, el Conocimiento llamó a reunión. Cuando la Distracción se dio por enterada y la Pereza llegó al lugar del encuentro, todos estuvieron presentes. Entonces, el Conocimiento dijo:
–Tengo una mala noticia para darles: La isla se hunde.
Todas las emociones que vivían en la isla dijeron:
–¡No, cómo puede ser! ¡Si nosotros vivimos aquí desde siempre!
El Conocimiento repitió:
–La isla se hunde.
–¡Pero no puede ser! ¡Quizá estás equivocado!
–El Conocimiento casi nunca se equivoca –dijo la Conciencia dándose cuenta de la verdad–. Si él dice que se hunde, debe ser porque se hunde.
–¿Pero qué vamos a hacer ahora? –se preguntaron los demás.
Entonces, el Conocimiento contestó:
–Por supuesto, cada uno puede hacer lo que quiera, pero yo les sugiero que busquen la manera de dejar la isla… Construyan un barco, un bote, una balsa o algo que les permita irse, porque el que permanezca en la isla desaparecerá con ella.
–¿No podrías ayudarnos? –preguntaron todos, porque confiaban en su capacidad.
–No –dijo el Conocimiento–, la Previsión y yo hemos construido un avión y en cuanto termine de decirles esto volaremos hasta la isla más cercana.
Las emociones dijeron:
–¡No! ¡Pero no! ¿Qué será de nosotros?
Dicho esto, el Conocimiento se subió al avión con su socia y, llevando de polizón al Miedo, que como no es zonzo ya se había escondido en el motor, dejaron la isla.
Todas las emociones, en efecto, se dedicaron a construir un bote, un barco, un velero… Todas… salvo el Amor.
Porque el Amor estaba tan relacionado con cada cosa de la isla que dijo:
–Dejar esta isla… después de todo lo que viví aquí… ¿Cómo podría yo dejar este arbolito, por ejemplo? Ahh… compartimos tantas cosas…
Y mientras las emociones se dedicaban a fabricar el medio para irse, el Amor se subió a cada árbol, olió cada rosa, se fue hasta la playa y se revolcó en la arena como solía hacerlo en otros tiempos. Tocó cada piedra… y acarició cada rama…
Al llegar a la playa, exactamente desde donde el sol salía, su lugar favorito, quiso pensar con esa ingenuidad que tiene el amor:
“Quizá la isla se hunda por un ratito… y después resurja… ¿por qué no?”
Y se quedó durante días y días midiendo la altura de la marea para revisar si el proceso de hundimiento no era reversible…
La isla se hundía cada vez más…
Sin embargo, el Amor no podía pensar en construir, porque estaba tan dolorido que sólo era capaz de llorar y gemir por lo que perdería.
Se le ocurrió entonces que la isla era muy grande, y que aun cuando se hundiera un poco, siempre él podría refugiarse en la zona más alta…
Cualquier cosa era mejor que tener que irse. Una pequeña renuncia nunca había sido un problema para él.
Así que, una vez más, tocó las piedritas de la orilla… y se arrastró por la arena… y otra vez se mojó los pies en la pequeña playa que otrora fue enorme…
Luego, sin darse cuenta demasiado de su renuncia, caminó hacia la parte norte de la isla, que si bien no era la que más le gustaba, era la más elevada…
Y la isla se hundía cada día un poco más…
Y el Amor se refugiaba cada día en un espacio más pequeño…
–Después de tantas cosas que pasamos juntos… –le reprochó a la isla.
Hasta que, finalmente, sólo quedó una minúscula porción de suelo firme; el resto había sido tapado completamente por el agua.
Recién en ese momento el Amor se dio cuenta de que la isla se estaba hundiendo de verdad. Comprendió que, si no dejaba la isla, el amor desaparecería para siempre de la faz de la Tierra…
Caminando entre senderos anegados y saltando enormes charcos de agua, el Amor se dirigió a la bahía.
Ya no había posibilidades de construirse una salida como la de todos; había perdido demasiado tiempo en negar lo que perdía y en llorar lo que desaparecía poco a poco ante sus ojos.
Desde allí podría ver pasar a sus compañeros en las embarcaciones. Tenía la esperanza de explicar su situación y de que alguno de sus compañeros lo comprendiera y lo llevara.
Buscando con los ojos en el mar, vio venir el barco de la Riqueza y le hizo señas. La Riqueza se acercó un poquito a la bahía.
–Riqueza, tú que tienes un barco tan grande, ¿no me llevarías hasta la isla vecina? Yo sufrí tanto la desaparición de esta isla que no pude fabricarme un bote…
Y la Riqueza le contestó:
–Estoy tan cargada de dinero, de joyas y de piedras preciosas, que no tengo lugar para ti, lo siento… –y siguió su camino sin mirar atrás.
El Amor se quedó mirando, y vio venir a la Vanidad en un barco hermoso, lleno de adornos, caireles, mármoles y florecitas de todos los colores. Llamaba muchísimo la atención.
El Amor se estiró un poco y gritó:
–¡Vanidad… Vanidad… llévame contigo!
La Vanidad miró al Amor y le dijo:
–Me encantaría llevarte, pero… ¡tienes un aspecto!… ¡estás tan desagradable… tan sucio y tan desaliñado!… Perdón, pero creo que afearías mi barco––y se fue.
Y así, el Amor pidió ayuda a cada una de las emociones. A la Constancia, a la Sensualidad, a los Celos, a la Indignación y hasta al Odio. Y cuando pensó que ya nadie más pasaría, vio acercarse un barco muy pequeño, el último, el de la Tristeza.
–Tristeza, hermana –le dijo–, tú que me conoces tanto, tú no me abandonarás aquí, eres tan sensible como yo… ¿Me llevarás contigo?
Y la Tristeza le contestó:
–Yo te llevaría, te lo aseguro, pero estoy taaaaan triste… que prefiero estar sola –y sin decir más, se alejó.
Y el Amor, pobrecito, se dio cuenta de que por haberse quedado ligado a esas cosas que tanto amaba, la isla iba a hundirse en el mar hasta desaparecer.
Entonces se sentó en el último pedacito que quedaba de su isla a esperar el final…
De pronto, el Amor escuchó que alguien chistaba:
–Chst-chst-chst…
Era un desconocido viejito que le hacía señas desde un bote de remos.
El Amor se sorprendió:
–¿A mí? –preguntó, llevándose una mano al pecho.
–Sí, sí –dijo el viejito–, a ti. Ven conmigo, súbete a mi bote y rema conmigo, yo te salvo.
El Amor lo miró y quiso explicar:
–Lo que pasó fue que yo me quedé…
–Yo entiendo –dijo el viejito sin dejarlo terminar la frase–, sube.
El Amor subió al bote y juntos empezaron a remar para alejarse de la isla.
No pasó mucho tiempo antes de ver cómo el último centímetro que quedaba a flote terminó de hundirse y la isla desaparecía para siempre.
–Nunca volverá a existir una isla como ésta –murmuró el Amor, quizá esperando que el viejito lo contradijera y le diera alguna esperanza.
–No –dijo el viejo– como ésta, nunca.
Cuando llegaron a la isla vecina, el Amor comprendió que seguía vivo. Se dio cuenta de que iba a seguir existiendo.
Giró sobre sus pies para agradecerle al viejito, pero éste, sin decir una palabra, se había marchado tan misteriosamente como había aparecido.
Entonces, el Amor, muy intrigado, fue en busca de la Sabiduría para preguntarle:
–¿Cómo puede ser? Yo no lo conozco y él me salvó… Todos los demás no comprendían que me hubiera quedado sin embarcación, pero él me ayudó, él me salvó y yo ni siquiera sé quién es…
La Sabiduría lo miró a los ojos largamente y dijo:
-El que te salvó, Amor, es el Tiempo.
Él es el único que siempre es capaz de conseguir que el amor sobreviva cuando el dolor de una pérdida le hace creer que es imposible seguir. El único capaz de darle una nueva oportunidad al amor cuando parece extinguirse.
PERDIDOS...
En algún momento de nuestra vida nos sentimos perdidos. Sentimos que no estamos donde corresponde, que se desvanece nuestra ilusión, nos hallamos desubicados... Hemos perdido personas, momentos... apreciamos ese dolor, pero queremos que las cosas cambien, darle un pequeño giro a nuestra vida, terminar de perdernos en algún lejano lugar para finalmente encontrarnos de nuevo a nosotros mismos. Son etapas, y en alguna de ellas como la que actualmente pasa por mi (o yo paso por ella), surgen miles de preguntas referentes a la vida, a mi pasado, mi presente, mi futuro, mi destino, la realidad de lo que he vivido, el porqué... y miles de incertidumbres. Tal vez sea síntoma de que ciertas cosas han ido provocado en mí un huracán y de nuevo todo tiene que reordenarse. Esa nueva disposición será positiva, porque me ayudará a sentar bases más solidas y por consiguiente a que el futuro sea más grato. Esto creo, al menos. Sin pensar en la parte negativa, la excesiva fortaleza que terminas adquiriendo aunque el interior siga sin ser tan rudo como parece.Irremediablemente, y por fortuna, estamos aquí y sólo queda afrontar la vida de la mejor manera. Tiempos mejores llegarán, porque nada permanece, todo fluye. “Las sensaciones placenteras son, también, sufrimiento porque tienen en ellas la semilla de la insatisfacción.” Sufrimos porque hemos conocido lo que nos ha dado vida en algún momento, por tanto el camino es sonreír por haber estado junto a esas personas que no hemos perdido sino ganado; por esos momentos que refugiamos entre nosotros, porque un día fueron realidad y no sueño. Porque si no hacemos por encontramos, sino ponemos de nuestra parte y nos revelamos ante ese tedio nadie lo hará por nosotros. Debemos cerrar las puertas del pasado y mirar hacia adelante. Os dejo un gran tema de Épica, "Dance of Fate" que habla sobre el destino, el intento de desafiarlo y la fragilidad de la vida.
http://www.youtube.com/watch?v=Gc69PzOK8nk&
Pongámosle una sonrisa e intentemos disfrutarla sin grandes cosas y con la ilusión que aportan las pequeñas.
http://www.youtube.com/watch?v=Gc69PzOK8nk&
Pongámosle una sonrisa e intentemos disfrutarla sin grandes cosas y con la ilusión que aportan las pequeñas.
TE PROMETO UN PARA SIEMPRE

Yo te prometo un para siempre, ¿tu me lo prometes?
-Eso es demasiado tiempo, todo se puede torcer y podemos acabar odiándonos.
-Bueno, aunque te odie, si me necesitas iré.
-No lo creo...si me odias no me querrás ver...
-Pues cierro los ojos.
-No me querrás oír.
-Pues no te dejare hablar...
-¿Entonces?
-Te abrazaré y te diré... ¿Te acuerdas de aquella tarde que te prometí un
para siempre? lo decía enserio.
¿Quien Soy Yo?
¿Quién soy Yo? Eso me pregunto. Soy la persona que quiere, que ama, que lucha, que siente dolor....
Pero también soy la persona que duda, que siente frio, y se siente frágil. Quiero tirarme a la piscina, pero no se nadar, y no se si tu m rescatarás....
Como cambian las cosas. Un día estás rozando la cima y al siguiente sientes cómo te desvaneces entre las cenizas, como te hundes. Porque es así y si no aprovechas cada oportunidad como si fuera única llegará el día en que no tengas más. La vida es como es y no puedes cambiarla. Estamos diseñados para fallar, para caer y levantarnos de nuevo, para experimentar, sufrir y volver a empezar. Pero sobre todo estamos preparados para seguir intentándolo siempre, para no rendirnos, para aguantar. Está sólo en nuestras manos el tomar decisiones. El dar o no el paso que te lleve a la vida o a la muerte, el luchar o no por el chico de tus sueños, el apostar o no por un amigo, el confiar, el ser o no sincero, el creer, el aceptar cada derrota o el seguir día a día superando las complicaciones. Es un día dentro de todo un año, una hora dentro de un día, un minuto y un segundo. Ése, ése es el momento de las decisiones, de un sí o un no. Ése es el momento en el que se ve la valentía de las personas, el coraje. Difícil de creer pero al fin y al cabo es así no se puede cambiar, depende de ti mismo ser feliz.. Apuesta por un sí.
Quisiera ser pepito grillo
Pero también soy la persona que duda, que siente frio, y se siente frágil. Quiero tirarme a la piscina, pero no se nadar, y no se si tu m rescatarás....
Como cambian las cosas. Un día estás rozando la cima y al siguiente sientes cómo te desvaneces entre las cenizas, como te hundes. Porque es así y si no aprovechas cada oportunidad como si fuera única llegará el día en que no tengas más. La vida es como es y no puedes cambiarla. Estamos diseñados para fallar, para caer y levantarnos de nuevo, para experimentar, sufrir y volver a empezar. Pero sobre todo estamos preparados para seguir intentándolo siempre, para no rendirnos, para aguantar. Está sólo en nuestras manos el tomar decisiones. El dar o no el paso que te lleve a la vida o a la muerte, el luchar o no por el chico de tus sueños, el apostar o no por un amigo, el confiar, el ser o no sincero, el creer, el aceptar cada derrota o el seguir día a día superando las complicaciones. Es un día dentro de todo un año, una hora dentro de un día, un minuto y un segundo. Ése, ése es el momento de las decisiones, de un sí o un no. Ése es el momento en el que se ve la valentía de las personas, el coraje. Difícil de creer pero al fin y al cabo es así no se puede cambiar, depende de ti mismo ser feliz.. Apuesta por un sí.
Quisiera ser pepito grillo
EL MIEDO
El miedo... algo que se adueña de nosotros, que se apodera, que nos consume, que nos maneja... Cual hija de papel a merced del viento.... Pero Ha de llegar un momento en el que la hoja se rompa por la fuerza del viento... o quizás, el viento cese... O tal vez... La hoja escape al viento....
Quisiera encontrar fortaleza en los momentos de debilidad, quisiera sentirme alguien en los momentos que no me siento nadie, quisiera coger mi corazón y entregarlo para que hablara, para que deje de susurrarme su dolor al oído... Quisiera encontrar el modo de decir te necesito, pero grito en silencio.
Quisiera tener el don de leer las mentes o de sentir los corazones...
Alguien me dio una lección de la vida. He aprendido que lo más bonito en la vida, es estar feliz, junto a la persona que amas, y que no necesitas nada mas. La vida puede ser muy muy simple, si sabes en qué basar la felicidad. He aprendido a dar importancia a lo que realmente la tiene, a luchar por lo que quiero, y a que hay que ser valiente.
Hay que tomar decisiones, tarde o temprano hay que hacerlo, y debemos hacerlo nosotros mismos, los que estamos a este lado del espejo. No podemos dejar toda la vida al azar, al destino, sé que es difícil pero, ¿quién lo hará por nosotros si no lo intentamos?. ¿En qué nos ayuda engañarnos a nosotros mismos?, podemos ponernos disfraces, disimular caminos, ilusiones, amores... pero al final resulta que ante el espejo, estamos solos. ¿Por qué es tan difícil tomar decisiones?, de echo, con espejo o sin él a veces basta con abrir los ojos y ver lo que tienes delante. .
Quisiera encontrar fortaleza en los momentos de debilidad, quisiera sentirme alguien en los momentos que no me siento nadie, quisiera coger mi corazón y entregarlo para que hablara, para que deje de susurrarme su dolor al oído... Quisiera encontrar el modo de decir te necesito, pero grito en silencio.
Quisiera tener el don de leer las mentes o de sentir los corazones...
Alguien me dio una lección de la vida. He aprendido que lo más bonito en la vida, es estar feliz, junto a la persona que amas, y que no necesitas nada mas. La vida puede ser muy muy simple, si sabes en qué basar la felicidad. He aprendido a dar importancia a lo que realmente la tiene, a luchar por lo que quiero, y a que hay que ser valiente.
Hay que tomar decisiones, tarde o temprano hay que hacerlo, y debemos hacerlo nosotros mismos, los que estamos a este lado del espejo. No podemos dejar toda la vida al azar, al destino, sé que es difícil pero, ¿quién lo hará por nosotros si no lo intentamos?. ¿En qué nos ayuda engañarnos a nosotros mismos?, podemos ponernos disfraces, disimular caminos, ilusiones, amores... pero al final resulta que ante el espejo, estamos solos. ¿Por qué es tan difícil tomar decisiones?, de echo, con espejo o sin él a veces basta con abrir los ojos y ver lo que tienes delante. .
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