lunes, 15 de diciembre de 2014

Ser Feliz :)

En absoluto silencio. Tan solo se escucha el (para mi) acogedor sonido de las teclas al pulsarlas...

Esas simplezas de las que hablaba en el post anterior... Son las mismas que hacen que me sienta feliz, que los malos momentos pasen a un segundo plano y pueda disfrutar de lo que tengo. Por ello quería hacer una reflexión....



¿Cuándo fue la última vez que te apasionaste por algo, que te desviviste por ello porque la emoción te consumía? ¿Dónde se han escondido la chispa que iluminaba tus ojos y la ilusión que despertaban tus palabras? ¿Dónde ha ido a parar tu pasión, tu entusiasmo, tus ganas de vivir?

Tu excusa es siempre la misma: “¡Ya no tengo suerte en nada!”, y el ceño fruncido ha pasado a formar parte de tu expresión natural. No me gusta. No me gusta nada. 

La suerte te ha descuidado un npoco, es cierto. Pero la suerte es solo un factor externo y esporádico del que no se puede depender. Y por eso, en estos casos, siempre hay que disponer de un Plan B: Volver a ser feliz.





Pero no le echemos las culpas a la suerte. El chico que yo conocí, no sonreía porque fuese afortunado… sino porque era feliz. La felicidad depende de uno mismo. Concretamente, de nuestra actitud. Y si ése es siempre nuestro Plan A, no necesitaremos más letras.

En una de sus brillantes conferencias, Emilio Duró dice: “El 80 ó 90% del éxito en la vida está en la actitud, el 10% es conocimiento. Lo importante es la actitud con la que te enfrentas a la vida y a los problemas. Aquí es donde entra el coeficiente de optimismo. […] La Nasa, cuando tiene que enviar un tío a la Luna, no mira la inteligencia, mira el coeficiente de optimismo. ¿Tu te imaginas ir de aquí a la Luna con un pesimista? Nos vamos a caer, se oye un ruido… ¡Lo matas!”. 


Tu cerebro no ve nada más que lo que tus emociones quieren, y por eso hay personas que hagan lo que hagan consiguen salir adelante, y hay gente que haga lo que haga, siempre se hunde.

Antes tus emociones radiaban optimismo, y por eso los problemas los veías como retos que siempre conseguías superar. Antes solías vivir cada día, ahora solo te conformas con sobrevivir. Tienes que volver a encontrarte, cuanto antes, a ti y a la razón que te hace levantarte con ganas por las mañanas. 

El 97% de la gente no sabe por qué se levanta, no sabe por qué vive. Esas personas viven deprimidas y la depresión viene básicamente de la ansiedad. La gente se pasa la vida corriendo, no tiene ni puñetera idea de a dónde, pero corre. ¿Por qué tanta prisa? Para un segundo y tómate un gin tonic a tu salud. Date cuenta que solo cambiaremos nuestra vida cuando empecemos a tomar el control sobre ella.








Por eso hay que tener cuidado con la actitud que adoptamos, con la energía que difundimos, porque en cierto modo, las energías se contagian. Hay gente que cada vez que estás con ellos te amargan la vida, inclusive sin llegar a hablar llegas hundido a casa. Y hay personas tan auténticas que da verdadero gusto tener de compañía porque siempre acabas empapado de vida. 

Con la suerte ocurre más de lo mismo: se atrae. Y ésa es la razón por la que “hay gente que encuentra parking y gente que no”, como dice Duró.

Córtate el pelo, vete de compras, haz ejercicio, búscate hobbies, renuévate por dentro y por fuera. Todo depende de tu perspectiva y de la felicidad interna que haya dentro de ti. 

Yo la he conocido, y quiero que la felicidad vuelva a consumirte para poder bailar con ella de nuevo. 

Quiero que me vuelva a hablar de sueños ambiciosos, que te devuelva la pasión, que te haga reír a carcajadas, que se ponga a cantar cuando no viene a cuento. 

Quiero que vuelva para que relaje ese entrecejo y arrugue tus mejillas, que te haga recuperar la fe en ti mismo y seas de los que siempre encuentra parking.

Quiero que vuelva para que le quites el polvo a tu Gibson y vuelvas a ser “The man on fire”. 

Ha llegado el momento de volver a ser feliz.

I’m a man on fire
Walking through your street
With one guitar
and two dancing feet
Only one desire
That’s left in me
I want the whole damn world to come dance with me

sábado, 13 de diciembre de 2014

Simplezas ...

Con la lluvia golpeando el cristal, junto al radiador, y con los ojos a medio cerrar...

Así es como hoy comienzo este post...

Hoy es el dia tonto de los días tontos, el rey por excelencia. Un día de esos que te levantas con el pie izquierdo, sin ganas de hacer nada, sin fuerza física ni moral para tirar de tu alma. 

Un dia en el que todo te sale del revés. Espero que todo cambie mañana y lo vea desde otra perspectiva. 

Hace no mucho, mantuve una conversación con una querida amiga mía en la distancia, una persona que ha estado en momentos importantes, donde mucha gente no sabía estar. 

Hablábamos de los pequeños detalles, de saber disfrutar la vida. Es algo que yo suelo reiterar mucho, pero por mucho que lo haga, ni siquiera yo se si lo estoy haciendo bien. 

Hay ocasiones en las que siento un agobio terrible.  El trabajo a veces se me hace cuesta arriba, y me agobia pensar el tiempo que aún me queda para verme graduada ... 

En esos momentos las dudas te asaltan, de todo tipo, la mayoría cuestionando tu valía, tu capacidad, tu fuerza y tu lucha. 

Amo los pequeños detalles, me encanta tenerlos con todo el mundo, con todo el mundo... Que me importe claro. 

Las simplezas. 

Pero muchas veces, bueno, la mayoría, siento que solo me pasa a mi.  Nunca me canso de hacerlas, porque no busco nada a cambio, pero si observas que es como si te lo hicieras a ti misma..... Pues no nacen ya de la misma forma. 


Desaparecen las ganas, desaparece el ímpetu por hacerlo y lo dejo en el olvido. 


La gente no valora eso, no lo hace porque no lo valora, y supongo que de este modo también acabará por desaparecer en mi. Me dolerá, pero acabará siendo. 


Mañana domingo .... Intentaré levantarme con el pie derecho, aunque no se yo .... Espero que todo pinte de otro modo, o al menos cambiar mi posición para verlo desde otra perspectiva, que también ayuda. 



Mañana, si vuelvo por aquí, espero estar mucho más animada, o al menos, animada. 




Besos mil