Cinco años han pasado desde que escribí por última vez.... Me encontraba en una enorme encrucijada, atravesaba uno de los peores momentos personales y, por entonces, no sabía que aquello empeoraría aún más....
¿Por qué estoy aquí? Por necesidad, por fidelidad, por principios.
Necesitaba que mis dedos fueran convirtiendo esta mezcla de sentimientos, en palabras, necesitaba encontrarme nuevamente con aquella versión de mi misma, necesitaba volver para recordarme que fui capaz de perdonarme, no antes de mucho castigarme, de mucho flagelarme.
Necesitaba contarme que han pasado muchas cosas, que tuve el suficiente valor para dar el paso de abandonar mi relación, y que decidí serme fiel, a pesar del dolor, de las lágrimas, de sentir ese enorme vacío, de sentir que todo se caía y que, probablemente, estuviera cometiendo el mayor error de mi vida. Pero tenía que serme fiel, tenía que dejar marchar. Más allá de todo aquello, no podía existir vuelta atrás, porque yo no era la misma, porque la cruz que yo llevaba a cuestas me acompañaría de por vida, y eso, era impensable. Necesitaba proteger, velar, y dar la oportunidad de que fuera feliz. Preferí dar ese paso atrás, y no mirar más hacia ese lado. Todavía recuerdo el sabor amargo de aquellas lágrimas, esa sensación de haber fracasado, de romperte por dentro, de hacerte tan pequeña que ni siquiera puedes percibirte.
Han pasado muchas cosas desde entonces.... Me lancé a la piscina de cambiar de trabajo, de volver a casa, de buscar mi nuevo hogar... Y me pedí perdón, pero sobre todo, me lo creí.
Seguí caminando pero todavía no terminaba de solar su mano... El miedo siempre ha estado a mi lado, la incertidumbre, y sobre todo la gran incógnita de si de verdad estaría equivocándome...
Al final, fue él quien soltó mi mano, y de algún modo, sentí alivio. Lloré aliviada, y desde entonces, le adoro, porque siempre será así, pero entendí que aquello debió terminar mucho antes, que lo que pensaba que era amor, no lo era, y que de verdad uno tiene que luchar por lo que realmente quiere, y no quedarse sin más.
Hoy, cinco años después, no ha llegado nadie. No para quedarse.
No soy una persona fácil de conocer, hay mucho tras esta fachada, la que esconde esta dificultad por expresar, por mostrar. Soy esa persona sensible que lo único que busca son unos brazos en los que dejarse caer cuando no pueda más.
Ese compañero de viaje, ese mejor amigo, ese equilibrio, ese amante, con quien pueda ser yo misma sin complejos, sin miedos, sin pensar que me va a juzgar. Esa persona a la que cuidar, a la que mimar, a la que apoyar y admirar. Esa persona que sea el padre de mis hijos, porque sí, tengo clara mi hoja de ruta, tengo claro mi plan de vida, pero aún no ha llegado el con quien.
Algo que sí conseguí abandonar fue el miedo a que algo saliera mal, porque aprendí que si algo tiene que salir mal, saldrá mal. Pero también se, que las cosas se tienen que cuidar, que las cosas se han de mimar, que el trabajo es diario, que las bases se forman poquito a poco, se hacen sólidas, y van creciendo alimentadas de amor, de confianza, de apoyo, de comprensión, de cariño, de perdón. Por eso no tengo miedo, por eso no voy a negarme la oportunidad de ser feliz, o al menos de intentarlo. Y sí, tengo ganas.
La persona que llegue, que quiera, que realmente me muestre y de verdad se preocupe por mí, que tenga ganas y que extienda su mano para que la agarre, será la persona por la que apostaré, sin duda, y sin pensar. Lo que sí se es que no me gustan las cosas a medias, que no me gustan las idas y las venidas, porque no las entiendo, y soy fiel creyente de que dos personas deben tener disponibilidad y responsabilidad emocional, y por desgracia falta. Mucha. Demasiada.
Y sí, mientras escribo algunas de las letras, alguien viene a mis pensamientos, supongo que eso, al final, es inevitable.
Pero, he decidido continuar mi camino, he decidido centrar todos mis esfuerzos en lo laboral, pero también en vivir, en dar la oportunidad, en abrir y en conocer. Dejar entrar a mi vida a quienes llaman pidiendo permiso, pero yo, no escuchaba. Soy de esas personas que piensa que las cosas no pueden ser tan difíciles, y que realmente, hay que fluir.
Me alegro nuevamente de volver. NECESITABA VOLVER. Necesitaba decirme que sigo aquí, que soy otra versión, que todo pasa, y que todo llega.