Cuando llega el momento en el que no sabes que hacer, ese momento en el que te preguntas hasta tu nombre, o cuando te levantas y solo quieres volver a la cama...Ese momento es alarmante.
Muchas veces dejamos que el orgullo nos mueva, y se apodera de nosotros, porque nos hace mantenernos en nuestro sitio. Pero cuando te sientas, y sientes que solo el orgullo está ahí, solo te apetece llorar.
La vida es un camino lleno de piedras, unas mayores y otras no tanto, y las saltamos, las esquivamos, las pisamos, y con otras nos hacemos daño. Mucho daño.
Lo que pasa es que las piedras no tienen mensajes escritos, y es difícil descifrarlas. A veces hasta la rabia te hace que la tires con todas tus fuerzas. Pero sigues sin entender qué pone.
Es difícil hablar de sentimientos, y más cuando te sientes en stand by, como el piloto rojo de la tele.
Deberíamos poder solucionar los problemas de otro modo, o tener un solucionador. Qué fácil sería.
Pero no.
Al final, esto es un mero rincón donde grito en silencio, el modo escaparme por unos minutos, quitarme la mochila y descansar un rato.
Dios sabe el por qué de todo. Pero Dios no nos mueve. No actúa por nosotros.
Ahora mismo solo me apetece poner le tras sin sentido, sin que siquiera puedan leerse....
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